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Hay que tener fe hincha ‘leopardo’

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Foto Tomada de Internet

En su primera presentación en casa, Bucaramanga cayó 1-2 con Caldas. Golazo de Pérez. El desperdicio del penal pesó mentalmente en el equipo. Debutaron Rangel y Sherman. Hubo actitud, faltó contundencia. Hay que seguir apoyando al equipo.

Por: Jair Quintero M. / Extratiempo.co

Fotos Tomadas de Vanguardia Liberal

Todo pintaba para que fuese una gran fiesta. Tribunas llenas de aficionados, corazones vestidos de amarillos ilusionados por reencontrarse con el equipo; el debut de los nuevos estelares del Atlético; incluso, hasta el agradecimiento al rival de turno por los favores recibidos ambientaban una tarde noche de fútbol, que con una victoria alimentaría la ilusión de ver a un ‘leopardo’ ganador.

Y así, fue, tanto que al minuto cuatro de juego, y tras un arranque avallasador, lleno de personalidad, toque y buen fútbol, un remate rasante de Jhon Pérez puso a celebrar a los casi 20 mil hinchas que asistieron al debut como local en el Alfonso López. Fue después de un saque de banda de ‘Cachetes’ Torres, quien cedió el balón para Pérez, éste tocó de primera intención para Rangel, quien aguantó bien la pelota, regresándosela al 10, quien con ese guante que tiene en su pie derecho la mandó guardar al palo de la mano derecha de Cuadrado.

En ese momento el estadio estalló de júbilo, presagiando una jornada en la que la alegría sería la gran protagonista. Luego, el deseo del que el segundo llegara se acrecentó cuando siete minutos después, y tras una mano en el área del Caldas, se da una mano, no observada por el central Never Manjarrez, pero si sostenida por el línea del costado occidental.

Michael Rangel se adueñó del balón y él mismo fue quien cobró. Al final, atajó Cuadrado, silenciando el estadio y de paso adentrando al Bucaramanga en un marasmo mental del cual nunca pudo salir después.

Ese penal desperdiciado le dio el oxígeno necesario al visitante adueñándose del esférico y de las acciones, aunque si mucho peligro sobre la cabaña de Ojeda. Bucaramanga, perdió la brújula, no se encontraba en la cancha; no fue el mismo equipo aplicado tácticamente que se vio en Barranquilla, aunque si tuvo esa actitud de no bajar los brazos.

Sin embargo, al minuto 38’, la visita logró el empate. Centro por el costado izquierdo, bien bajado ante la pasividad de Dairin González, siendo el venezolano Eder Farias quien la embocó de cabeza, en una jugada que termina entrando luego de que el balón pegó en la pierna de Ojeda, quien intentó despejar. Con ese 1-1, el telón de la primera parte se bajó.

Tras el retorno, el partido no cambió mucho; un Bucaramanga que no se encontraba y un Once Caldas que crecía en ataque y opciones. Al 49’, esta premisa dio sus frutos. Yesús Cabrera cazó un rebote con su pierna hábil, y de izquierda la embocó ante Ojeda que nada pudo hacer. 1-2 y la fiesta ahora era ‘blanca’.

Cagna, desde su óptica, hizo los cambios que debía hacer; ingresó a Sherman Cárdenas, quien hizo poner de pie al estadio, en reemplazo del amonestado Víctor Castillo, con el objetivo de ganar manejo en el medio y de recuperar la posesión del balón, que estaba perdida. Ambas cosas se lograron, aunque hubo muy poca asociación de Sherman con Pérez (en las pocas que se juntaron demostraron su calidad). Luego, mandó a la cancha a Arizala sacando a Romero, quien siempre deja todo en la cancha. A Franco se le vio falto de forma y poco aportó en ataque.

Bucaramanga se fue encima por el empate, atacó, abrió la cancha, pero abusó del juego aéreo improductivo; sin embargo, el ‘leopardo’ lo intentó. Ya faltando cinco para el final, ingresó Johan Caballero por John Pérez, buscando ataque por derecha. Sin embargo, el objetivo no se cumplió y fue Caldas quien se llevó los tres puntos de la Ciudad Bonita.

Al final, un resultado que no gustó, pero que invita a la reflexión. No es momento de acabar con el equipo, pues hasta ahora se está acoplando; no es momento de atacar a los jugadores, cuando se demostró actitud; hay calidad, aunque sí falta un central de experiencia.

Es momento de apoyar y de creer. Esto apenas comienza…